por CaRoL

Confesiones de una cornuda

Hace unos días que no se me va de la cabeza la última conversación que tuve con mi ex lo que fuera (para mí, novio), porque está claro que vivíamos dos realidades diferentes.

Resulta que, tras esperar todo un domingo, ya que íbamos a pasar el día juntos, le llamé a las 23:45 y no cogió el teléfono. Como había estado ‘todo el día trabajando’ (no se lo cree ni él…) le llamé al teléfono de empresa que tenía ya que meses antes me había dado una tarjeta. Respondió y flipó cuando se dio cuenta que era yo.

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La conversación se centró en la migración de no sé qué datos a no sé qué nuevo programa. En todo momento me habló como si fuera un compañero de trabajo al que al día siguiente le daría más detalles. Está claro que no estaba sólo.

Una semana más tarde tendríamos una última conversación por WhatsApp en la que lo último que le envié fue un pantallazo de una red social en la que estaba conectado, buscando pareja estable. Y le dije ‘Con lo fácil que es decir la verdad’.

Nunca respondió, ni llamó. Simplemente desapareció

Después de conocerle, y tras dos años escribiéndome todas las semanas para que quedáramos, pensé que quizás sería buena idea confiar en él y darle una oportunidad. Ahora sólo me pregunto qué número de ‘la otra’ tenía yo, porque está claro que, mirando el histórico que tan cristalino era para mis amigas, estaba con muchas otras chicas.

A día de hoy no le echo de menos en absoluto porque la verdad es que no aportó nada a mi vida. Pero he de reconocer que me siento realmente imbécil, primero por haber confiado en él, y segundo por no haber visto todas y cada una de las señales que gritaban que nada tenía sentido.

Ya me costaba confiar en la gente en general, ahora ya ni os digo… Somos egoístas por naturaleza y según pasan los años, nos volvemos más fríos, indiferentes e interesados.

La verdad es que me lo tomo con humor pero en el fondo hace daño. Duele sentir que se ríen de ti, que no eres suficiente no sé, ¿inteligente?, ¿divertida?, ¿guapa? O peor todavía, ¡todo junto!

Sea como fuere he de decir que es lo mejor que me ha pasado porque abrí los ojos de una vez. ¡Mejor ahora que dentro de meses o años!

Tal y como me dice mi gran amiga Marina, voy a tener que aprender a querer a los gatos (¡Puaj), animales (según ella) maravillosos, transparentes y  perfectamente achuchables en el sofá… Ya que eso es lo que nos espera… ¡Una casa llena de bolitas peludas!

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Y todo esto os lo cuento para que no hagáis como yo. A la mínima cosa rara que veáis, ¡mandadle a freír espárragos!

Y ahora, a disfrutar de la vida, que es maravillosa. ¡Nos vemos en los bares!





Comentarios

  1. By josem_sgp

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    • By CaRoL

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  2. By Ali

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  3. By Cristóbal

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