por CaRoL

Una treinteañera quemada

Hace unos días alguien me dijo que era una treinteañera quemada y sí, entre lágrimas corroboro que soy una treinteañera quemada, muy quemada.

Hace tres meses volví de Camboya, maravilloso país al que me fui, entre otras cosas, a encontrarme a mí misma, y al volver he visto que todo sigue igual.

A nivel laboral los autónomos seguimos como seguimos. No creo que haga falta decir nada más.

A nivel personal, bastante decepcionada: fantasmas del pasado que vuelven y no precisamente para hacerte feliz, y nuevas ilusiones que te rompen el corazón.

Hoy me siento como una frágil muñeca de cristal. Una muñeca de cristal a punto de romperse en mil pedazos.

Mañana será otro día y las lágrimas que hoy impiden ver el sol, mañana no serán más que un granito de arena perdido en el desierto.





Comentarios

  1. By Mr M

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